Coslada

Carta de (Des)ajuste

Una mirada crítica

Se veía venir

17/03/2008

Si les sorprende que sea el Chikilicuatre el elegido por el pueblo (risa me da) para representarnos en Eurovisión, no pongan el grito en el cielo: mejor revisen su capacidad de análisis. O su memoria. Ya en su día compitieron, y casi ganaron, las Supremas de Móstoles. Por tanto, el ascenso del “chiki-chiki” o como coño se llame (paso de perder el tiempo buscando una referencia tan inútil), estaba cantado, por mucho que algunos tilden a Andreu Buenafuente de visionario y adelantado a su tiempo. Y no me vengan con rollos. ¿A qué viene hacerse cruces pensando en el ridículo que vamos a hacer? Más nos valía, como país, haber reaccionado con semejante escándalo tras la publicación de los informes PISA: ahí sí que quedamos como la pelos y, a pesar de ello, aquí nos tienen, felices y tan contentos.

El fenómeno chikilicuatre tiene un punto de ironía. Han creado un subproducto patético e indigerible que ha sido acogido por el gran público con euforia alarmante. Los SMS han impuesto su ley, derrotando a otros contrincantes con mejores registros. Esa es la esencia de la democracia después de todo: no se trata de que gane el mejor, sino aquél con el que se identifican mayor número de votantes. Y visto lo visto, mejor no hablar. Después, si quieren, podemos entrar en el jugoso tema de la publicidad y sus efectos. Pero, por encima de todo, lo que existe son tres o cuatro rasgos que, nos guste o no, definen el panorama general: la mediocridad, el cachondeo y la devaluación del esfuerzo.

He visto este fin de semana un extracto del programa de Buenafuente en el que recibían, en limusina y con grandes aspavientos, formaba parte del espectáculo, al famoso Chikilicuatre. Después lo entrevistaba, aprovechando para criticar (es lo bueno de tener un espacio propio) a los medios de comunicación que se habían atrevido a difundir opiniones negativas sobre el personaje. “Hay que respetar”, decían. Mientras, un subtítulo explicaba los pormenores de la creación, indicando que el peinado de las acompañantes del coro se inspira en las patillas de la Pantoja. “Me pareció oír que había que respetar”, comenté. “Mujer, es cuestión de sentido del humor”, ironizó mi acompañante. Eso será.

El caso es que llevo una temporada en que, por mucho que trate de evitarlo, me topo con el asunto por todas partes. Ni los medios escatiman espacios para entrevistarle, ni las televisiones racanean con el tiempo, ni los publicistas pierden cucharada, ni hay manera según parece de librarse del acoso del absurdo. Antes me enfadaban estas cosas. Ahora no. Estoy envejeciendo, sin duda. Creo que, una vez levantado el huracán mediático, lo mejor es dejar vía libre. A ver si con un poco de suerte hunde Eurovisión. Alcanzaríamos al menos un logro: no tener que demostrar el próximo año que somos capaces de llegar a menos.

http://coslada.cuadernosciudadanos.net/ValentinaLucas/2008/03/17/se-veia-venir/
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Comentarios:

  • 1. Al parecer los medios televisivos han cobrado mucha importancia por su influencia en la “opinión pública”. No tendría nada que objetar si ejerciesen responsablemente el papel de “cuarto poder” que siempre se ha asignado el gremio periodístico.
    Lamentablemente, a los hechos me remito, el papel de cuarto poder ni les interesa, ni les convence. Prefieren dedicarse a intervenir allá donde haya un asunto que pueda reportarles un incremento en el “share” por pírrico que sea.
    Creo que no hay cosa que más se acerque a lo que la RAE considera “prostituir”.
    "Deshonrar, vender su empleo, autoridad, etc., abusando bajamente de ella por interés o por adulación."

    Publicado por: Monzón | 19/03/2008 12:02:05

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