Coslada

Carta de (Des)ajuste

Una mirada crítica

Crisis

05/05/2008

Estoy en crisis. No puedo negarlo. No la crisis económica que mencionan en los telediarios, que si me afecta debo ser sincera y admitir que no lo hace demasiado. Tengo un puesto de trabajo estable y lo suficientemente remunerado, tres hijos cuya educación y mantenimiento no dependen de becas ni ayudas, una casa en la que vivir, e incluso planes de futuro. No creo que se pueda pedir mucho más, aunque haya quien lo tenga.

Y a pesar de todo estoy en crisis: crisis de ideas, crisis vital, crisis de valores, tal vez crisis de los cuarenta, que a final de año llegan.

Padezco un desajuste esencial. Mi visión crítica es insomne, funciona las veinticuatro horas del día, más allá incluso de lo que yo soy capaz de soportar. En algunas ocasiones, la razón me niega los sentimientos, y yo que me aferro a éstos para seguir viviendo, continúo mi camino en el lado oscuro, sin ser capaz de ver una luz que, me digo, tiene que existir en el reverso. En fin, así son las crisis. Y por alguna hay que pasar, salvo que un intelecto defectuoso o un espíritu excesivamente autocomplaciente nos prive de una facultad exclusivamente humana. Quizá ahora, como les digo, sea simple producto de la edad. Es inevitable hacer revisión de objetivos y sueños en el cierre de las etapas. Y para qué negarlo: la disciplina ayuda pero no convence cuando lo que se traiciona es la vocación. En ello ando, en vías de resolución, si es que estoy a tiempo, que también dicho sea de paso lo dudo.

Últimamente se me ha afeado el carácter con la costumbre de no dar explicaciones. Y no porque haya nada que ocultar, sino porque decido tras un largo proceso de reflexión, y me da demasiada pereza reconstruir el camino cada vez que alguien ajeno a él pretende que le convenza del por qué mi conclusión es acertada. Me causa un aburrimiento infinito generar una explicación que dará pie a la petición de otra y otra más, encaminadas a demostrar la invalidez de los pequeños obstáculos imaginados por el que escucha, y generalmente pueriles en comparación con la larga meditación interior que precede a una resolución cuestionada, en demasiadas ocasiones, sólo para pasar el rato, en una charla superficial que tiene como único objetivo colmar la curiosidad (ni siquiera el interés) de un interlocutor casual que, a menudo, nada tiene que ver con la información a la que accede.

He percibido, porque de ese análisis crítico tampoco escapo yo, que de todas las conductas derivadas de este estado de negación, la más perjudicial es la falta de paciencia, la misma que me impide ser indulgente, o aceptar excusas políticamente correctas, satisfactorias de cara a la galería, pero agravantes en este estado que atravieso de escaparates cerrados e inventario interior. Malos tiempos para la lírica. Aunque peores para la dialéctica que, aun sin pretenderlo, se tiñe de ironía, esa tristeza que no puede llorar y sonríe, según Benavente, y que además hiere al que no espera sus punzadas, tanto más cuanto más se acerca a la verdad desnuda.

Crisis. La palabra lo define todo. Y en época de crisis, silencio. Que cuando uno no se entiende a sí mismo, pocas veces (y soy optimista) recibe ayuda del exterior.

http://coslada.cuadernosciudadanos.net/ValentinaLucas/2008/05/05/crisis/
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Comentarios:

  • 1. Valentina,
    Una amiga que suele tener mucho sentido común, dice que hay que aprovechar las crisis para salir fortalecido. Supongo que dicha reflexión le puede ser útil a alguien que no sea “pesimista por parte de madre” que es mi caso.
    Supongo que no te sirve de consuelo (no lo pretendo) pero a mí también me pilla mayor lo de explicar todos y cada uno de mis pasos, me pilla mayor lo de persuadir a las personas de mi entorno de que mi decisión (aparte de ser mía) es fruto de un proceso intelectivo... Me pilla mayor intelectivamente porque cronológicamente... ¿quién pillara tus cuarenta?
    Y deseo que consigas salir fortalecida de esta crisis y que una vez lo consigas, las aguas vuelvan a su cauce.

    Publicado por: Monzón | 05/05/2008 16:46:36
  • 2. Probad, por favor a querer divertiros más. Las crisis son necesarias y hasta positivas por lo que apunta Monzón respecto a la recuperación posterior. Parecéis inteligentes y sensatos. No os mortifiquéis, no merecéis estar tristes.
    A mí me dijeron una vez que si tenía problemas, lo que tenía que hacer era amontonarlos y pegarles una patada. Luego seguramente tenía que recogerlos para solucionarlos y continuar, pero el desahogo se había producido.
    Necesitas unas vacaciones. A divertirse.

    Publicado por: CB-100 | 07/05/2008 21:04:35
  • 3. Valentina eres un cielo.
    ¿pero es este mundo normal? no se puede.

    http://www.elmundo.es/elmundo/2008/05/08/madrid/1210238213.html

    Publicado por: cosladeño | 08/05/2008 15:04:13
  • 4. Cuenta una antigua leyenda que, en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso, desde el primer momento, se procuró encontrar un chivo expiatorio para encubrir al culpable. El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas posibilidades de escapar al terrible veredicto: LA HORCA.

    El Juez, también en complot, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo. Por lo que dijo al acusado:
    - "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras CULPABLE e INOCENTE. Tu escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino."

    Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: CULPABLE, pero el hombre virtuoso, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

    El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa en los labios, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

    Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon de modo airado:
    - Pero... ¿qué hizo?... y ¿ahora ? ¿Cómo vamos a saber cuál ha sido el veredicto?
    - Es muy sencillo, respondió el hombre... Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué!

    Con rezongos y bronca mal disimulada, debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

    MORALEJA: Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida ni de luchar hasta el último momento.

    SEA CREATIVO. CUANDO TODO PAREZCA PERDIDO, TRATE SIEMPRE DE USAR LA IMAGINACIÓN

    "En los momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento".

    Publicado por: Mi Gao Sheng | 20/06/2008 23:28:12

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